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Verrugas genitales: por qué se producen y posibles tratamientos

18 marzo, 2020

Es bastante frecuente que a las mujeres nos aparezcan de vez en cuando pequeños bultos en la zona vaginal. La mayoría de las veces son protuberancias sin importancia causadas por acné vaginal, vello púbico enquistado tras una depilación, quistes sebáceos o glándulas sudoríparas bloqueadas. Sin embargo, otras veces puede tratarse de verrugas genitales.

¿Qué son las verrugas genitales?

Las verrugas genitales son pequeñas protuberancias blanquecinas o de color carne con forma de coliflor que aparecen en la piel que rodea la zona íntima, genital y anal. La mayoría son benignas y de carácter temporal, aunque también pueden resultar altamente contagiosas si se han transmitido por vía sexual. Una persona que tenga verrugas genitales tiene un 70% de posibilidades de infectar a su pareja si mantienen relaciones sexuales.

¿Por qué se producen las verrugas en la zona genital?

Una de las causas de las verrugas genitales puede ser el Virus del Papiloma Humano (también conocido como VPH), una infección más común de lo que creemos. De hecho, algunos estudios afirman que más del 80% de la población con una vida sexual activa contraerá el VPH alguna vez. Estos datos se unen a los de  la OMS, que calcula que el 67% de población mundial menor de 50 años ya está infectada por el virus del herpes simple tipo 1.

Aunque el 90% de estas verrugas acaban desapareciendo por sí mismas gracias a las defensas de muestro propio sistema inmunológico, resulta fundamental mantener siempre bajo control la evolución de las verrugas genitales, con el fin de evitar el desarrollo de enfermedades más graves.

Si tienes más dudas llámanos 985 271 320 y concierta una cita, estamos deseando ayudarte a obtener los cuidado que necesitas y promover la Salud de la Mujer.

Tipos de verrugas genitales y quistes

Existen diversos tipos de verrugas genitales que pueden afectar a los tejidos húmedos de la zona genital tanto de hombres como de mujeres. Como hemos visto, la mayoría de ellas son benignas, aunque otras pueden ocasionar complicaciones de salud más serias. Veamos algunas de las tipologías que existen y sus características principales:

  1. Verrugas cutáneas vulgares. Se pueden contagiar a través del contacto directo piel con piel o de forma indirecta tras tocar objetos o superficies contaminadas en piscinas, gimnasios o entornos donde, con frecuencia, proliferan los focos bacterianos debido al exceso de calor y humedad acumulada. Su aspecto es rugoso y pueden crecer en cualquier parte del cuerpo.
  2. Quistes sebáceos. Son bultos de sebo llenos de líquido que aparecen como el acné, sobre todo cuando se usa ropa interior ajustada y no transpirable. El sudor acumulado en la zona de la vagina puede provocar infección en la zona de la ingle y por tanto la creación de quistes muy molestos.
  3. Verrugas anogenitales. También conocidas como condilomas acuminados. Es una de las infecciones por transmisión sexual más frecuentes. Su prevalencia es mayor en adultos y en aquellos adolescentes que inician precozmente sus relaciones íntimas y que además cambian de pareja sexual con frecuencia sin utilizar preservativo. Como hemos comentado anteriormente, una de las infecciones más comunes es la contraída por el Virus del Papiloma Humano. Algunas cepas específicas pueden incluso dar lugar a enfermedades de transmisión sexual (ETS). En el caso de los hombres, las verrugas genitales se pueden localizar en las zonas del glande, prepucio y cuerpo del pene, mientras que en las mujeres se suelen encontrar entre los pliegues de labios vaginales, clítoris, vagina y cuello uterino. Otras zonas comunes son la zona perianal, uretra, vejiga, y el canal anal o rectal. Por lo general son asintomáticos, aunque también es importante prestar atención a otro tipo de señales que puedan surgir para identificarlas y controlarlas clínicamente, pues en ocasiones pueden estar relacionadas con el cáncer de cuello uterino.

Tratamientos y cuidados de las verrugas genitales

Aunque es cierto que en la mayoría de las ocasiones las verrugas son temporales y desaparecen por si mismas sin necesidad de tratamiento, otras veces pueden llegar a ser persistentes y causar molestias o problemas graves.

Por eso, si vemos alguna de estas protuberancias, lo primero que debemos de hacer es acudir rápidamente a nuestro centro médico para realizar una revisión ginecológica completa, con el objetivo de iniciar el tratamiento adecuado lo antes posible.

¿Cómo eliminar las verrugas genitales?

La forma habitual de eliminar las verrugas genitales es mediante medicación o a través de cirugía.  Desde Arnott Ginecólogos vamos a explicar cómo se tratan y qué suelen recetar los especialistas en cada caso:

  • Medicamentos o fármacos. Por un lado, uno de los tratamientos más habituales para combatir las verrugas genitales es la aplicación de cremas directamente sobre la piel. De esta manera se aumenta la capacidad del sistema inmunitario. Los medicamentos más comunes que se dispensan son Aldara y Zyclara. También se aconseja aplicar Podofilina, una resina compuesta por plantas que destruyen el tejido de las verrugas. Por otro lado, también se suele utilizar ácido tricloroacético, un tratamiento químico que quema tanto las verrugas externas como las internas. 
  • Cirugía. Si las verrugas han adquirido un tamaño considerable, el tratamiento descrito anteriormente no funciona o la paciente está embarazada, se suele recurrir a la cirugía. Las opciones que se pueden elegir en este caso son diversas. Destacan la crioterapia o congelación con nitrógeno líquido, la electrocauterización para quemar la protuberancia, el corte quirúrgico y los tratamientos láser.

Cuida la higiene tras la cura de tus verrugas genitales

Una vez finalizado el tratamiento y eliminadas las verrugas genitales, es importante seguir una serie de cuidados para evitar en la medida de los posible que estas vuelvan a salir. Para ello debemos extremar la higiene de la zona afectada, no rascarse, lavarse bien las manos tras tocar la parte donde estaban las verrugas, aplicar una compresa fría si aún existe inflamación y, por supuesto, acudir a nuestras revisiones ginecológicas anuales para mantener siempre controlada la aparición de nuevos brotes.

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