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Pechos fibroquísticos: causas, síntomas, prevención y cuidados

11 octubre, 2019

Es una práctica bastante natural y frecuente que las mujeres se palpen y examinen los pechos para prevenir y controlar la aparición de bultos sospechosos que pudiesen derivar en un posible cáncer de mama. Por suerte, la existencia de protuberancias no siempre es sinónimo de una enfermedad grave.
De hecho, si al explorarte los senos tocas numerosos nódulos, quistes o bultitos pequeños y notas molestias cuando se acercan los días de regla, es muy probable que tengas senos fibroquísticos, mamas densas o mastopatía fibroquística.
Son bultos o cambios en el tejido mamario, generalmente de carácter benigno, que hay que mantener controlados. No deben preocuparte, pero sí tienes que realizar un seguimiento regular con ayuda del ginecólogo. Pero ¿qué son los senos fibroquísticos? ¿Por qué aparecen estos bultos? ¿Qué síntomas tienen? ¿Aumenta el riesgo de sufrir cáncer de mama? ¿Puede prevenirse o tratarse? Desde el equipo médico de Arnott Ginecólogos intentaremos contestar a tus dudas.

¿Qué es la mastopatía fibroquística y por qué se produce?

Son cambios benignos que alteran la consistencia del tejido y que se caracterizan por la formación de pequeños fibroquistes en los senos. Dichos nódulos pueden producir dolores molestos y aumentar la sensibilidad de los pechos durante la pre-menstruación. Pero ¿por qué ocurre esto? Las mamas densas o fibroquísticas se caracterizan por tener menos tejido adiposo que las mamas normales, así como por la formación de numerosos quistes que cambian de tamaño. El motivo es una respuesta excesiva del tejido mamario a las hormonas reproductivas de los estrógenos.
Un tejido fibroquístico mamario se reconoce como tal cuando está compuesto por pequeños saquitos redondos u ovalados llenos de líquido (conocidos familiarmente como quistes), una protuberancia del tejido fibroso (fibrosis), un crecimiento excesivo de las células que recubren los conductos mamarios y el agrandamiento de los lóbulos de esta zona.
La mastopatía fibroquística es, por tanto, un fenómeno que se da con más frecuencia de lo que se cree. De hecho, está demostrado que más de la mitad de las mujeres suelen experimentar en algún momento de sus vidas dichos cambios. Aunque estos quistes de textura grumosa no son malignos ni presentan un mayor riesgo de cáncer de mama, sí son más difíciles de ver durante las exploraciones clínicas y mamografías, por lo que en ocasiones se necesita acompañar el examen de una ecografía para obtener un diagnóstico más exacto.

Síntomas de los senos fibroquísticos

Los senos fibroquísticos suelen formarse con mayor frecuencia en mujeres de entre 20 y 45 años por efecto de los estrógenos y suelen desaparecer durante la etapa de la menopausia. Las mujeres que los padecen sienten molestias, sensibilidad y nudosidad durante los días previos a la regla en la zona superior los senos.
Pero ¿cómo saber si nuestros pechos son fibroquísticos cuando nos realizamos una autoexploración mamaria? Es importante que, para conocer el estado normal de nuestros senos, siempre nos palpemos una vez finalizada la menstruación. Estos son algunos de los síntomas:
• Mayor nudosidad e hinchazón.
• Dolor de mamas generalizado y sensibilidad desde la mitad del ciclo de ovulación hasta antes de la regla.
• Cambio de tamaño de los quistes con el ciclo menstrual.
• Posible secreción marrón oscura sin sangre que sale del pezón sin presión previa.

 

Prevención y pruebas diagnósticas

Para evaluar si los senos son fibroquísticos de carácter benigno o saber si se trata de tumores cancerígenos es necesario llevar a cabo las siguientes pruebas:

Examen de mama clínico. El médico examina de forma visual y manual la presencia de áreas inusuales en las mamas y en los ganglios linfáticos ubicados en la parte inferior del cuello y las axilas. En caso de encontrar un bulto nuevo o cambios fibroquísticos será necesario realizar pruebas adicionales.

Mamografía. Si el ginecólogo detecta un nódulo mamario o un engrosamiento prominente en el tejido será necesario realizar una mamografía para analizar y diagnosticar un área específica del seno de forma minuciosa.

Ecografía. Si la mamografía no saca de dudas (por ejemplo, por falta de visibilidad derivada de la excesiva densidad de los nódulos mamarios), será necesario acompañar el examen de una ecografía. Esta utiliza ondas sonoras que reproducen imágenes de las mamas, por lo que resultan más efectivas a la hora de evaluar el tejido mamario denso como para distinguir entre quistes llenos de líquido y masas sólidas.

Punción con aguja fina. Si el nódulo mamario contiene mucho líquido y resulta molesto, es posible que el médico opte por extraer todo el contenido del quiste con una aguja fina. Así se alivia la presión y el dolor que este produce durante un tiempo.

Biopsia mamaria. Si los resultados arrojados por la ecografía y la mamografía no son suficientemente claros, es posible que haya que realizar una biopsia quirúrgica mamaria para extraer una pequeña muestra del tejido.

Tratamiento y cuidados

Muchos casos fibroquísticos son asintomáticos y no precisan tratamiento, pero otros sí provocan molestias. Por ello, es recomendable seguir una serie de consejos orientados a paliar cualquier dolor:
• Aplicación de calor.
• Tomar analgésicos y antiinflamatorios contra el dolor.
• Evitar la ingesta de comidas o bebidas estimulantes o con cafeína.

La mayoría de estos bultos son benignos, no cancerosos. A pesar de ello, es recomendable controlar de forma regular la mastopatía fibroquística con ayuda de un ginecólogo. Así, sabrás si se producen cambios importantes que deban ser tratados.

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